Hay que aceptarlo, alguna vez en nuestra vida hemos tenido el Ego tan arriba que no nos deja ver lo que pasa alrededor.
Nos centramos solo en nosotros y en nuestros conocimientos que no miramos nada más. Creemos ser los dueños de la razón y que solo nuestras ideas son las mejores, pero pronto nos damos cuenta que no es así y nos duele… El Ego.
En el mundo de la Publicidad siempre se habla de una lucha de egos, pues es cierto. Todos queremos ser reconocidos por tener las ideas más creativas y así demostrar que somos muy capos. Todo comienza en la Universidad o Instituto donde se estudie, basta que un profesor comience a darnos buenas críticas y decirnos que nuestra idea puede ser digna de un premio para sentirnos como Jean Claude Van Damme ganándole al belga en “Bloodsport”.
Esto nos hace sentir tan bien que comenzamos a creernos los más creativos, alardeamos con nuestros amigos o entre el grupo para que los demás escuchen y sepan que nosotros somos lo más más del lugar.
Al llegar a la Agencia nos sentimos la última Coca-Cola del desierto, que somos los más más; que súper rápido ascenderemos y seremos Directores Creativos. Puede pasar rápido, puede que demore o puede que no pase…
Creemos que cualquier idea que tengamos es digna de un Cannes.
Ahí notamos que hay más personas que quieren y piensan lo mismo que nosotros, que todos luchamos por demostrar nuestras capacidades y es cuando comienza la batalla por llegar al ascenso soñado.
Tenemos el ego tan arriba que cuando el director creativo nos pide una presentación sobre alguna campaña que es para licitación, se la mostramos y en nuestra mente pensamos que somos los ganadores y alzamos el pecho en señal de orgullo, él nos da su apreciación “!A tú idea le falta punch!”. Esas 6 letras son como la falta de oxígeno de nuestro ego que se encuentra en la estratosfera y que cae tal cual meteorito a la tierra para ser explotado y desaparecer, nos duele tanto que tenemos que fingir que todo está Okey.
Es ahí que reaccionamos y tenemos que aceptar que hay ideas mejores, no siempre vamos a ser los iluminados, pero sabemos que este trabajo es así.
Hay que ser los mejores porque amamos la carrera, no por el lujo de ser reconocidos o tener “glamour” siendo catalogados como los creativos del año y que ya nos merecemos un Cannes, eso vendrá con el tiempo, por el momento hay que aterrizar y dar lo mejor de nosotros siempre. Solo así demostraremos cuan competentes somos, no necesitamos creernos más que nadie ni presumir nuestros logros… Seamos humildes y lograremos el éxito.
Recuerda que: