Muchos
publicistas y diseñadores gráficos con el tiempo y la experiencia también se
dedican a la fotografía, algunos de ellos sin duda alguna se vuelven capos en
el campo. ¿Pero qué pasa con los que aún son estudiantes y se alucinan
fotógrafos?, ¡Aceptémoslo!, a todos nos ha pasado, todos lo hemos sentido, y
¡Oh Dios! es emocionante ver tu primera foto con un fondo desenfocado, tomada
con la Canon T5 que te ofrece tu centro de estudios (Porque es lo que hay,
¡claro!) así que, ¡alucina nomás brother!. ¡Ah! y
porsupuesto, aprovechando la cámara (porque es prestada) realizas tus 10
primeras fotos (todas las pasas a blanco y negro) y ¡voilá¡ ya tienes tu súper
book, lo subes al Face para que todos sepan de tu nuevo talento.
En 3 meses
eres fotógrafo consagrado, cubres eventos de gran magnitud como el cumpleaños
de tu tío cincuentón o el matiné del sobrino pesado que te pide propina cada
vez que va a tu casa. Si nos vamos a los extremos y al lado casi lumpe de la
situación, tenemos a estos pequeños padawans de la fotografía, estafando gente,
¡sí!, así es, son un peligro para la sociedad: parejas que nunca pudieron ver
las fotos de matri porque todas salieron oscuras y sin cabeza; pequeños
empresarios con las sesiones de fotos arruinadas para sus catálogos, y así
entre otros daños y perjuicios.
No quiero tumbarles la fiesta, pero ¡seamos honestos! se necesita harta preparación y práctica antes de lanzarse al mercado, no le quitemos la chamba a los verdaderos fotógrafos, sigamos practicando, porque la práctica hace al maestro dicen, pero sobre todo y más importante aún es que existe el “Karma”. Para los que siguen aprendiendo solo les deseo “Alas y buen ojo”…


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